EL REMEZÓN QUE NECESITAMOS

 28 de Octubre, 2015

Por Ignacio García Aedo

El otro día a partir de un buen análisis que se dio entre unos amigos de pastoral, en el cual hicimos un poco de historia tomando en cuenta los puntos más importantes o trascendentes de la PASTORAL JUVENIL EN CHILE salieron cosas muy interesantes:

Por ejemplo por qué en los 80 ser miembro de una Pastoral Juvenil era motivo de orgullo y hasta de Status, era bien visto socialmente e incluso hasta políticamente era motivo de influencia e incluso trampolín para futuras carreras en el ámbito político y estatal, por qué hoy cuando vivimos en democracia, cuando el acceso a la información y a la libre expresión es mayor, cuando hay un Papa Latino esto ya no ocurre, o ¿da la impresión que no?

Siendo muy auto-crítico también creo que la gran diferencia se da porque antes existía un compromiso personal que se hacía comunitario, no digo que hoy los jóvenes no estén comprometidos, no para nada, pero sí creo que nos falta el unir más la dirección de lo que quiero yo como Joven Católico y lo que quiero como comunidad, a veces estos caminos se separan un poco cosa que siento que en los 80 no se daba tanto ya que el contexto mismo de la época universalizaba el objetivo de reunirse y vivir la fe, por esto comentábamos ese día que si hubo algo potente en ese momento de la historia que confirma o por lo menos da más consistencia a lo que he dicho, es la visita del Papa Juan Pablo II a Chile y su frase casi para el bronce a los jóvenes chilenos… “No tengáis miedo de mirarlo a Él”, estas pequeñas pero profundas palabras removieron el corazón de muchos, no sólo por el tono y el cómo lo dijo sino también por toda la carga emocional que significa, ósea muchos y lo sé por testimonios, desde ese momento supieron que la Pastoral Juvenil y el encuentro con Cristo era algo para toda su vida, y no es para menos, el decir no tengas miedo de mirarlo a Él, es un remezón de pies a cabeza, es decirle a los jóvenes NO TENGAS MIEDO, Cristo es el camino, yo a pesar de no estar ahí siento que me marca mucho a pesar de los años.

Entonces por lo mismo y he aquí por qué todo este análisis, una amiga dijo, “Siento que nos falta algo como eso, que nos golpeé y nos haga remecernos”, esto me dejo pensando mucho, y después de darle indefinidas vueltas creo que lamentablemente sí hubo algo igual de potente a esto, pero creo que no lo supimos entender o aún estamos en eso.

Hace un año en Rio, en un encuentro del Papa Francisco con Jóvenes de Argentina, el Papa dijo: Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? ¡Espero lío! ¿Que acá dentro va a haber lío? ¡Va a haber! ¿Que acá en Río va a haber lío? ¡Va a haber! ¡Pero quiero lío en las diócesis! ¡Quiero que se salga afuera! ¡Quiero que la Iglesia salga a la calle! ¡Quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones, ¡son para salir! Si no salen, se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG.

Que mensaje más claro y fuerte que ese, ósea creo que ahí está el remezón que estábamos esperando, pero que ya han pasado dos año y tal vez aún lo meditamos, por eso mismo mi reflexión se basa en que AHORA MÁS QUE NUNCA DEBEMOS DE HACER LÍO, debemos gritar al mundo el amor por Cristo y contagiar esa alegría que son la buena nueva a cada uno de los que pasan frente a nosotros, ese fuerte remezón debemos hacerlo propio y sobre todo vivirlo, de esta forma podremos unir la palabra con nuestra acción comunitaria como nos pide el evangelio y como lo hicieron años atrás otro jóvenes igual que nosotros.

¿Y tu te estás dejando remecer? LLévala y comenta

 

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