ANTES DE PEREGRINAR

 07 de Septiembre, 2015

Peregrinar es caminar haciendo oración. Por ello el peregrino camina acompañado de su grupo y de manera pausada.

Haciendo un paralelo con nuestra vida de Fe podemos tomar la experiencia de la peregrinación desde la organización misma, cómo nos preparamos personalmente, como comunidad, qué actividades generamos, qué espacios de oración o vigilia vivimos, con quiénes tenemos que ponernos de acuerdo, a quiénes tenemos que avisar, a quiénes entusiasmar o invitar.

Desde que nos preparamos y organizamos para caminar tenemos que estar atentos a nuestros gestos y actitudes, porque en cada diálogo, relación, en cada pensamiento o sentimiento tenemos
nuestros valores de fondo saliendo a flote, si realmente decimos que amamos al prójimo, veamos como ponemos en práctica ese amor, en esta peregrinación, desde el cuidado y precauciones que tomamos tanto desde el corazón, con nuestra oración, como físicamente.

Como seres humanos necesitamos símbolos y ritos, el peregrinar, si estamos atentos, es momento para escuchar a Dios, en la naturaleza, en los hermanos e incluso en los silencios y en los esfuerzos por seguir adelante, en el cansancio, en el descanso de una brisa, en el alivio de un sorbo de agua, en la sonrisa de una estación de paso.

Nuestro consejo es que no des cosas por sentadas, que te informes, que hagas oración personal y comunitaria para que tenga sentido la actividad y no sólo sea porque todos los años se va, o porque hay otros que van, Pregúntate personalmente por tus motivaciones y por las motivaciones de la comunidad en su proceso de formación o de crecimiento en la Fe.

Y tu cómo te preparas para la peregrinación? Llévala y comenta

 

#JóvenesApóstoles
Empecemos la preparación en nuestras comunidades para que la caminata tenga sentido