¿EL ESPÍRITU SANTO SE SIENTE?

 25 de Mayo, 2015

Por Joaquín Delgado Rioseco

Constantemente me pregunto qué se habrá sentido ser un discípulo del tiempo de Jesús, verlo pasar entre la gente, sentarse a escucharlo predicar, mirar sus gestos y sus ojos, compartir con él la mesa y riese junto a él, luego verlo cargar esa pesada cruz sobre sus hombros magullados, ver a su madre con ese hermoso corazón destruido en mil pedazos, sin tener fuerzas para levantarse, verlo morir y luego volver a verlo entre nosotros, con un nuevo cuerpo y una nueva promesa.

Luego de todo esto, me imagino estar confundido y temeroso, sin lograr entender ni asimilar todos los hechos recientemente ocurridos, encerrado con los demás discípulos, sin saber qué hacer, sin querer salir. Que queda ahora, como empezar, como vencer el temor. De un momento a otro, todo esto cambia, el temor se esfuma por completo y la fuerza inunda hasta la última fibra de nuestro cuerpo y nos pone de pie, era el que nos había prometido que llegaría, era el que siempre estuvo, era el Espíritu Santo.

El espíritu santo es presentado de diversas formas, a veces como una paloma, como fuego o como viento, yo en lo personal me quedo con esta última, para mí el Espíritu está siempre, es capaz de abarcar todo es espacio en el que esta contenido, puede entrar y recorrer hasta el rincón más pequeño de nuestro corazón. Muchas veces recordamos a esta persona de la Trinidad solo para Pentecostés (fiesta que celebramos el domingo), pero nos olvidamos que él siempre está presente con nosotros, que nos impulsa a entregar nuestra vida, que nos entrega sus dones, que hace arder el corazón.

Nosotros como jóvenes muchas veces nos sentimos solos, que nadie nos entiende y que luchamos diariamente contra el mundo. Cuando sintamos esto recordemos las palabras de Jesús “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia” y que debe volver al Padre para que el protector venga a nosotros, esta promesa se hace realidad en el Espíritu Santo, es el protector, es el espíritu de verdad que nos lleva a los caminos de verdad, el que nos acerca a Jesús y al Padre.

Te invito que disfrutes a concho la fiesta de Pentecostés, intenta imaginar que sintieron los apóstoles cuando descendió sobre ellos, y que le pidas el don que crees que mas necesitas para ayudar a la construcción del Reino de Dios.

Tengámoslo presente día a día, pidamos que ilumine nuestros corazones y el de los demás, que nos entre su sabiduría, su consejo, su fortaleza y su ciencia, que nos de la capacidad de temer a Dios, actuar con piedad y entender la voluntad de Dios. Recordemos que es Él, el que nos convoca en Jesucristo y que gracias a él formamos iglesia.

 

#JóvenesApóstoles
Empecemos la preparación en nuestras comunidades para que la caminata tenga sentido