NUESTROS BOSQUES

 08 de Mayo, 2015

Por Camila Bustos Aravena

Hoy, el apellido “Karadima” vuelve a estar presente en los labios y oídos del pueblo chileno. Un apellido que nos recuerda el dolor y estremecimiento vivido, no solo por la Iglesia chilena, sino que por todos los que somos parte de esta nación. Como Iglesia, es una herida que hay que seguir curando para que logre cicatrizar, una herida que ha traído consigo cuestionamientos, dudas y, sobre todo, una exigencia o interpelación de parte de nuestros hermanos que no se sienten miembros del Pueblo de Dios. Es que acaso ¿estamos realmente mostrando el rostro amoroso de Jesús?, ¿estamos acogiendo a los que sufren, a los marginados, a los más pequeños, cómo lo hizo Jesús?, ¿estamos denunciando la injusticia que va en contra del mandamiento del Amor?

La película hace volver a reflexionar y a cuestionarnos sobre el abuso de poder, la manipulación de conciencia, la falta de amor al prójimo y la falta de protección al más pequeño. Comparto lo que me ha suscitado: los bosques suelen ser muy atractivos, por sus árboles, plantas y animales, por la luz que entra suavemente y acaricia suavemente cada hoja, tronco o raíces. El bosque en este sentido transmite paz, seguridad, serenidad y regocijo. Sin embargo, el bosque también atemoriza cuando lo invade la oscuridad, cuando no se sabe si pisamos tierra firme o no vemos lo que nos rodea, no conocemos que clase de animales pueden vivir en él, ni qué nos puede estar observando o siguiendo. Con lo ocurrido hace un par de años atrás, ha ocurrido lo mismo que como si se estuviera en un bosque.

Karadima, y algunos otros que solamente dañan nuestra Iglesia, crean una red al estilo de un bosque. La manipulación de conciencia suele ocurrir cuando estamos pasando por un momento difícil de nuestra vida, cuando vemos el bosque muy oscuro, tenemos miedo, nos sentimos solos y no sabemos como salir. En ese momento aparece una “supuesta luz” que nos ofrece una salida, una compañía o un consuelo. Es aquí, dentro de ésta red, donde muchos suelen aprovecharse y manipular la conciencia y quebrantar la voluntad y libertad de aquellos que sufren. Se nos suele mostrar un bosque atractivo, en donde todo está “bajo control”, “donde no hay por qué preocuparse”, donde pensar de manera propia está mal pues vas en contra de quien te ha ayudado, donde lo que antes considerabas algo que iba en contra de tus valores o principios, se transforma en algo cotidiano y que “puede llegar a salvarte de tus pecados”. En la manipulación de conciencia y libertad, se suele jugar mucho con el pecado, donde solo se es un pecador que debe redimirse o salvarse haciendo lo que se te dice, en donde el ser humano es un insecto que no merece tener comunicación con el Dios del Perdón.

Es por eso, que el único que realmente puede ser nuestra verdadera luz es Jesús. El único que es verdadero consuelo, verdadera alegría, paz, serenidad, compañía y salvador. El único capaz de devolvernos la comunión con Dios y en quien podemos entregarnos con confianza y seguridad. Cristo, quien nos ama por sobre todo, quien se ha hecho verdadero hombre para vivir entre nosotros, quien nos ha regalado su Espíritu para que nos acompañe es el verdadero camino, la verdad y la vida, quién jamás nos haría daño ni nos trataría como una especie de marionetas. Él, el Dios del Amor y de la Reconciliación, nos deja libres y nos ama tal cual somos, quien respeta nuestra elección y es nuestra verdadera luz que disipa toda oscuridad.

Y tú ya viste la película? Qué te suscitó? LLévala y comenta!

 

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