¿Y ESTAS VACACIONES QUÉ?

 10 de Julio, 2014

Por Matías Escobar Ponce

Estamos en tiempos de vacaciones, en tiempos de descanso y holgura, en tiempos de dormir hasta tarde sin mayores preocupaciones (para quienes no han escogido o tenido que trabajar), para ver y estar con la gente que amamos, hacer una pausa en el año. Quisiera aproximarme a una cuestión que me resulta fundamental, y que, muchas veces la olvidamos entre las numerosas actividades que tenemos durante el año, o es una cuestión a la que simplemente no le damos el tiempo que merece: nuestra formación teológica.

Hay quienes dicen que “la reflexión teológica surge espontánea e ineludiblemente en el creyente… que es, en efecto inherente a una vida de fe que busque ser auténtica y plena, y, por lo tanto, a la puesta en común de esa fe en la comunidad eclesial”. Si bien esta reflexión teológica es inherente a nosotros; cada joven y, en realidad cada cristiano, debiera hacer un esfuerzo por sistematizar y profundizar cada vez más esta reflexión en cada uno (y ojalá en comunidad). Así como la constancia en nuestras obras, a la que se nos llama en la carta de Santiago, o la importancia de la constancia en la oración; nuestro empeño en la reflexión y formación teológica ha de ser perseverante para fortalecer nuestra fe y construirnos en una libertad auténtica y plena.

Es a esto a lo que nos invita - entre, como ya dije, muchas otras cosas - el evangelio, que según San Juan dice: “…entonces conocerán la verdad y la verdad los hará libres…” y agrega “…tengo muchas cosas más que decirles, pero ustedes no pueden entenderlas ahora. Y cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los introducirá a la verdad total…” Podemos acceder y dialogar con el conocimiento para, en primer término, ser conscientes y afirmar una genuina y propia libertad y, como segunda parte, tener más y mejores herramientas para construir un mundo mejor, donde no se pierda nuestro centro que es Jesucristo y el centro de su mensaje que es el amor.

Resulta entonces necesario que busquemos la verdad a la que nos invita el Evangelio. Verdad que está en Jesucristo y a la que nos guía el Espíritu y que podemos descubrir esencialmente en nuestra historia como iglesia, nuestra doctrina, nuestra experiencia comunitaria, en el diálogo, sabiendo reconocer el aporte de distintas disciplinas (científicas y no científicas) y de otras maneras de estar en el mundo.

Nuestro compromiso es construir un mundo mejor, donde se denuncie y se luche por revertir injusticias, donde podamos vivir en fraternidad y en paz, donde día a día cada persona tenga facilidades para ser en plenitud y gozar en libertad, donde, en definitiva, generemos espacios para poder construirnos como seres humanos libres, hijos amados de un mismo Padre.

Estos tiempos de vacaciones son entonces también un espacio de seguir comprometidos. De intentar recuperar la importancia que tiene la reflexión teológica y hacerla parte y pilar fundamental de nuestra vida en el Espíritu. Como dice en la carta de Santiago, “una fe sin obras, es una fe muerta”; y para hacer mejor esas obras no solo se necesita fe, sino también sabiduría, sabiduría que viene propiamente del conocimiento y la experiencia.

Y tú qué curso, charla o taller estarás viviendo en tu escuela de invierno? Llévala y comenta!

 

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