¿Qué esperar?

 03 de Diciembre, 2013

Por Cristobal Núñez,
Encargado de Contenidos, VEJ.


Un poco antes a algunos, un poco después a otros, pero a todos nos ha comenzado a bombardear la publicidad. El consumo, las compras, la oferta y los adornos se han desatado; la eufórica deuda quiere entrar a cada familia de manera engañosa y sutil. Se ha derramado por las calles un tanto de bondad y un tanto de egoísmo, mezclándose perfectamente en un lugar privilegiado para tal contradicción: El mercado…

Y entre tanto alboroto: ¡Nos viene al mundo la Esperanza!

¡Ha comenzado el Adviento! Pero, ¿Qué entendemos por tiempo Adviento?
Me respondo, Adviento es este tiempo de alegre esperanza dedicado para preparar la venida del Señor. Más bien las venidas del Señor: La que esperamos al final de los tiempos y la venida histórica del mesías, el Verbo encarnado. De hecho, en la liturgia podemos notar claramente que las dos primeras semanas de Adviento tienen un fuerte énfasis (no es exclusividad) en la Segunda Venida del Señor, mientras que las dos siguientes y hasta la navidad nos enfocamos directamente en la primera venida, aquella que recordamos en la humildad del pesebre, donde vino Dios al mundo.

Ahora bien, sin dejar de lado nuestra espera (la espera que da sentido al Adviento), el mundo, nosotros, la Iglesia continúa en permanente búsqueda. Hay muchos anhelos que se desprenden del anhelo mayor que es el Señor… Todos soñamos un cambio profundo hacia una sociedad que oyendo la voz de Dios, encontrándose con Jesucristo, viva el amor, la justicia y la fraternidad. Las ansias de habitar, moverse y existir en el Amor nos son utopías, no son imposibles… Jesucristo no sólo nos invita y enseña a amar como Él nos ama y vivir como Él vive, sino que entregándonos su Espíritu, muriendo y resucitando, nos hace de hecho capaces de amar y vivir como Él ¡Somos capaces de Dios!

Preparemos nuestras vidas para una Navidad con sentido, descubramos como Iglesia que el Anuncio del Evangelio es la razón de nuestro ser Iglesia, y que la forma de “llegar” a todos es “recibiendo” a todos.

Que toda la tierra -y con ella cada uno de nosotros- espere al Mesías al modo de María.
Que los cristianos no temamos anunciar y mostrar al Señor a todos y todas hoy, en el mundo actual, como Juan Bautista lo hizo en su tiempo. Para que en esta navidad Jesús pueda nacer en el corazón de cada hombre y mujer, de cada familia, de cada comunidad.

Y tú ¿Qué esperas? ¿Cómo te preparas para la venida del Salvador?

 

#JóvenesApóstoles
Empecemos la preparación en nuestras comunidades para que la caminata tenga sentido