Del Año de la fe a la Misión Territorial.

 21 de Noviembre, 2013

Francesca Santoro
Encargada de Formación PJ - Zona Sur

Cuando el Papa Benedicto XVI daba inicio al año de la fe nos convocaba a vivir este año de una manera más servicial y fraterna, diciéndonos explícitamente: “Hoy más que nunca evangelizar quiere decir: dar testimonio de una vida nueva, transformada por Dios”.

En Chile, iniciamos el año de la fe con el Congreso Nacional de Pastoral Juvenil en Concepción y lo finalizaremos este sábado 23 de noviembre en las Asambleas zonales, María Mirame, corridas familiares, etc. Sin duda alguna, hubo un sinfín de actividades y/o eventos en los cuales se nos invitaba como jóvenes a vivir el evangelio y la fe de nuestra iglesia, parroquia, colegio, movimiento, etc. Durante este tiempo en Santiago tuvimos la oportunidad de no sólo ver, si no, también vivir el paso de la Cruz peregrina en nuestras comunidades, en donde todos fuimos participantes activos de esta evangelización: Enfermos, trabajadores y cesantes, jóvenes y estudiantes, migrantes y pueblos originarios, tercera edad, privados de libertad, políticos y gobierno. Ninguno quedó ajeno a esta peregrinación, en donde tantos gestores como receptores de esta visita de la cruz podían decir que: recibieron el testimonio de una vida nueva, transformada por Dios. En donde la fe, la esperanza y el amor, daban cuerpo al encuentro con Jesucristo vivo por medio de un otro perteneciente al pueblo de Dios.

Hoy, después de un año, la invitación no es distinta a la del año anterior. Es la invitación que el mismo Cristo nos hizo en vida y que el Papa Benedicto XVI en el inicio del año de la fe hacía mención: “como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas, como dice el Señor a los apóstoles al enviarlos a la misión, sino el evangelio y la fe de la iglesia”. Así hoy la invitación es fuerte y clara, como lo manifiesta el Papa Francisco: es dejar de balconear la vida, es ir hacer lío en las calles, es hacernos un Cristo más en nuestras tierras, es simplemente ¡Salir al encuentro de un otro! Como en el evangelio de Lucas nos invita Cristo: “¡Pónganse en camino! Sepan que los envío como corderos en medio de lobos” (Lc 10, 3), pero también nos invita a: “Quédense en esa casa, y coman y beban de lo que tengan, porque el obrero tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa.” (Lc 10, 7).

Entonces, luego de estas dos instancias, una ya vivida y otra por vivir les pregunto: El año de la fe ¿es sólo el puntapié inicial de la misión territorial? o ¿es una invitación constante de Cristo para dar testimonio de una vida nueva y transformada por él? Y la Misión Territorial, a la cual nos llaman a vivir nuestros obispos el próximo año, ¿es una misión en donde sólo realizaremos actividades y/o eventos con nuestras unidades pastorales? o ¿es una misión en la cual me iré a encontrar con ese prójimo sediento por el amor de Cristo?

 

#JóvenesApóstoles
Empecemos la preparación en nuestras comunidades para que la caminata tenga sentido