EL ECUMENISMO EN NUESTRAS VIDAS: UN CAMINO A LA UNIÓN CON CRISTO

 25 de Octubre, 2013

Ignacio García Aedo
Animador Pastoral Juvenil Zona Sur de Santiago.

“El amor mutuo entre ustedes será el distintivo por el que todo el mundo los reconocerá como discípulos míos.” (Jn 13,35).

En unos días más en Chile y en gran parte del mundo se celebrará el 31 de Octubre DÍA DE LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS Y PROTESTANTES y al día siguiente el DÍA DE TODOS LOS SANTOS. Hace un tiempo, tuve la oportunidad de vivir una experiencia durante 3 meses en la Comunidad Ecuménica de Taizé, Francia, un lugar donde se busca y se vive la unión de los cristianos día a día; a partir de esta esperiencia aprendí la importancia de la comunión entre los hermanos y con Cristo. Debido a que muchas veces en nuestro propio país vivimos muy alejados los unos de los otros, sobre todo cuando nos resguardamos en doctrinas que en lugar de ayudarnos a encauzar la fe hacen todo lo contrario, es relevante visibilizar y celebrar este día.

Una manera de conmemorar este día y hacerlo extensivo al resto del año consiste en abrirnos primero nosotros mismos al resto: preguntar, conversar, fraternizar; así podremos empezar a reencontrarnos con nuestro hermano. Si logramos conocer a nuestro hermano entonces también podremos conocer a Dios, ya que Él vive en cada uno de nosotros, y al transmitir humildemente a través nuestro este Dios de amor y de misericordia estaremos haciendo comunidad y a la vez iglesia.

Debemos practicar por tanto la tolerancia y sobre todo el respeto. El ecumenismo no se trata de ver al otro como superior o inferior, sino simplemente verlo, estar con él. Los hermanos en la comunidad siempre decían algo que me marcó mucho, que debemos siempre fraternizar con el otro: orar como él ora, hacer lo que él hace, así recién podremos entender como él se comunica con Dios, ver a Dios con los ojos de mis hermanos para así poder ver con los ojos de Dios a los demás. Estas actitudes son el primer paso para buscar la unión, no sólo por estas fechas sino durante toda nuestra vida.

En esta realidad individualista en que vivimos cabe preguntarnos ¿somos reconocidos verdaderamente como discípulos del Señor? ¿se manifiesta el amor mutuo entre los cristianos? Esta lejanía no sólo es patente con nuestros hermanos evangélicos o protestantes, sino que es más común de lo que pensamos en nuestras propias parroquias, capillas y comunidades de vida.

Tendemos a creer que el otro sabe menos que yo y si él no ora como yo lo hago o no vive la misa igual que yo entonces está mal y yo tengo el cielo ganado.¿Cuántos jóvenes se alejan de la iglesia por esto? En vez de acogerlos y darles una luz de esperanza, les entregamos críticas y actitudes contrarias al evangelio. Creo que en estos días deberíamos hacer una reflexión personal no sólo del ecumenismo en la vida de fe, sino en una actitud de vida cotidiano. Vivamos una común unión en el amor para que todos seamos uno como el Padre y el Hijo son uno en el amor.

 

#JóvenesApóstoles
Empecemos la preparación en nuestras comunidades para que la caminata tenga sentido